Therese Concordia Mengs- Maron fue la mayor de tres hermanos (Antón Rafael y Julia Carlota) a los que su padre, Ismael Mengs, pintor miniaturista al servicio de la corte sajona, enseñó el arte de la pintura.

Desde muy joven es contratada, al igual que su hermano Antón Rafael, en la corte sajona como pintora de cámara. Desde 1745 están en la Gemaldegalerie dos pasteles de Therese Concordia Mengs: un retrato de su hermana Julia, quizá de 15 años, y su Autorretrato, quizá a sus 20 años, que demuestra la calidad que puede alcanzar la técnica del pastel.

Con tan sólo diecisiete años, su hermano Antón Rafael realizó un retrato al pastel del rey de Polonia y Elector de Sajonia, Augusto III, a lo que le gustó tanto que le dio 100 doblas por el cuadro y le asignó una pensión anual de 600 escudos.

Pero Therese y Julia Carlota no fueron menos. Sus miniaturas eran admiradas y felizmente recibidas por la corte por lo que también se las asignó una pensión anual, la cada una, de 300 escudos. Por tanto, los tres hermanos fueron desde ese momento pintores de cámara.

Vista la bondad de su trabajo a reina encargó la Therese que hiciera copias en miniatura de las pinturas de Correggio llamadas El Día y La Noche, escenas de Nadal, y tienen la fecha de 1746, conservándose en ese museo de Dresde con el nombre de casada Therese C. von Maron.

Therese enseñó pintura a muchachas como Apollonie Saydelman que pintaría miniaturas en Dresde.

En 1766, al mismo tiempo que su marido, Therese entró como miembro en la Academia di San Luca. Con todo, como solía ocurrir en esta época cuando una artista femenina no se independizaba, la obra de Therese se diluye y se confunde con la de su marido y su hermano. Se conservan muy pocos cuadros que se sepan de cierto que son de ella.

Las obras de Therese Concordia Mengs- Maron se caracteriza por el uso de colores pastel y el realismo de sus retratos a los que dota de gran expresividad. Se encuentran mayoritariamente en colecciones privadas.