Anna Dorothea Therbusch fue una pintora Rococó nada en el Reino de Prusia.

Provenía de una familia de artistas, era hija de Georg Lisiewski, un pintor de Berlín de origen polaco que llegó la Prusia en 1692 como parte del séquito del arquitecto de la corte Johann Friedrich Eosander von Göthe. Georg enseñó pintura a Anna Dorothea, a su hija mayor, Anna Rosina, y a su hijo Christian Friedrich Reinfold Lisiewski.

Anna Dorothea casó con el hostelero de Berlin Ernst Friedrich Therbusch, tuvo 4 hijos y dejó de pintar durante 15 años para ayudar a su marido en el restaurante. 

Una vez liberada de sus obligaciones familiares, siendo una mujer madura, abandonó su familia para regresar a su arte.

En 1760 aparece pintando con éxito y recibe encargos en la corte de Stuttgart, en la de Mannheim y en la de Berlín en 1764. Las primeras obras de las que se tiene constancia después de su regreso a la pintura son de 1761 en el tribunal de Stuttgart del Duque Carlos Eugenio de Wurtemberg Pintó dieciocho cuadros en un tiempo muy corto para la galería del castillo. 

Llegó a ser miembro honorario de la Academia de las Artes de Stuttgart, y trabajó en Stuttgart y Mannheim. 

La Real Academia francesa de Pintura y Escultura mostró su primer trabajo, la pieza titulada El Bebedor, aunque le rechazan una pintura mitológica. Es criticada y respetada por su profesionalidad pero no tiene encargos. Denis Diderot, el filósofo y crítico de arte, fue comprensivo con ella, hasta el punto de encargarle un retrato de sí mismo con el torso desnudo. 

Anna Dorothea finalmente se unió a la Academia en 1767, vivió con Diderot y conoció artistas famosos, y mismo pintó a Philipp Hackert pero siguió sin tener éxito en París. Aquel tiempo es visto, con todo, como su época de mayor creatividad.

Tras una breve estancia en Bruselas siguió viaje a Viena, donde la aceptaron en la Academia por el retrato de Hackert. Finalmente, llega a Berlín en 1769, llegando a ser la pintora más importante de Prusia, donde se la tenía en alta estima.

Pintó el retrato de Federico II el Grande, cuyo recién construido Palacio de Sanssouci decoró con escenas mitológicas. También pintó retratos de ocho miembros de la realeza prusiana para Catalina la Grande. Aunque Anna Dorothea nunca fue a Rusia, los coleccionistas rusos apreciaron su trabajo. También conoció el grupo de artistas que rodeaban a Johann Wolfgang von Goethe.