Louisa Beresford fue una pintora, acuarelista y filántropa inglesa de la época victoriana a la que se le atribuyen más de 74 retratos.

Louisa Anne Stuart nació en 1818, y por casualidad en París, ya que su padre era el embajador británico en la corte francesa. También fue la hermana menor de la primera virreina inglesa de la India.

La infancia de Louisa en París se caracterizó por su temprana incursión en el dibujo, ya que su padre la animaba a eso, además de inculcarle el amor por el arte, la religión y la filantropía

En 1836-7 viaja la Roma y Nápoles, donde pasó gran parte de su tiempo para copiar los viejos maestros en las galerías de arte.

Louisa, aunque disfrutaba realizando acuarelas como aficionada, se dedicó principalmente a la filantropía, haciendo suyo el bienestar de los empleados de su finca y de la población de los aledaños. Ella ayudó durante el hambre negro de la patata en Irlanda, estableció dos iglesias, una escuela y una fábrica textil, creando un modelo de pueblo en Ford.

Su mayor logro artístico en esta época fue la realización, a lo largo de veinte años, de la decoración de la escuela que ella organizó, con escenas de tamaño natural del Antiguo y Nuevo Testamento utilizando a niños y adultos de la localidad como modelos.

A través de su amistad con John Ruskin (crítico de arte, mecenas, dibujante, acuarelista y filántropo) a partir de 1850, Beresford llegó a conocer al escultor Georges Frederic Watts y a los pintores Dante Gabriel Rossetti y John Everett Millais. Estos dos últimos, junto con William Holman Hunt, fueron los fundadores, en 1848, de una asociación de pintores, poetas y críticos ingleses llamada Hermandad Prerrafaelita.

La Hermandad duró como grupo constituido apenas un lustro, pero su influencia se dejó sentir en la pintura inglesa hasta entrado el siglo XX. Suele vincularse al movimiento realista que simultáneamente se estaba desarrollando en Francia. Los prerrafaelitas rechazaban el arte académico predominante en la Inglaterra victoriana, centrando sus críticas en el pintor Joshua Reynolds, fundador de la Royal Academy of Arts. Desde su punto de vista, la pintura académica imperante no hacía sino perpetuar el manierismo de la pintura italiana posterior a Rafael y Miguel Angel, con composiciones elegantes pero vacuas y carentes de realismo. Por esa razón, ellos propugnaban el regreso al detallismo minucioso y al luminoso colorido de los primitivos italianos y flamencos, anteriores a Rafael de ahí el nombre del grupo, a los que consideraban más auténticos.

Los autores prerrafaelitas consideraron muy positivamente el trabajo pictórico de Louisa Beresford, a pesar de que ella siempre se consideró solo una aficionada, puesto que su condición femenina la impidió, como a muchas otras, promocionarse de otra manera.

No sería hasta la década de 1870 que Louisa pudo exponer sus obras en algunas galerias. Posteriormente expondría en la Royal Institution de Manchester, Royal Hibernian Academy, y Sociedad de Damas Artistas en los años ochenta. En 1890, la reina aceptó una de sus obras como un regalo.