Miniaturista suiza, fundadora del Museo Rath de Ginebra. Jeanne- Henriette Rath construyó y legó un hermoso edificio neoclásico para museo a la ciudad de Ginebra con su propio patrimonio, inaugurado en 1826 para albergar obras de escultura, pintura y de las artes santuarias y servir de escuela de Bellas Artes para la formación de nuevos artistas.

Rath se dedicará por entero al retrato en miniatura sobre marfil o papel, haciendo incursiones esporádicas a la pintura de pastel, contrariamente a la otros pintores ginebrinos que abandonan la practica de retratista cuando sus circunstancias financieras se lo permiten.

Jeanne- Henriette Rath nació en 1773 en Ginebra de una familia protestante originaria de Nîmes, que huyó la Ginebra en 1666. La primera parte de su carrera se desarrolla en su ciudad, inscribiéndose en ” l’ Ecole Publique de Dessin” junto a su hermana mayor Jeanne- François, una institución de gran prestigio donde ella se inicia a la edad de 12 años. Allí comienza el aprendizaje del dibujo y de pintura, bajo el magisterio de François Ferrière que por aquellos años se inicia en la restauración de los retratos de la Biblioteca Pública, una labor que ocupará parte de su carrrera artística. En la escuela Jeanne-Henriette da muestra de aplicación y capacidad para el dibujo, y no pasa desapercibida por sus maestros.

Ferrière le abriría el camino hacia Sant Petersburgo gracias a su prestigio e influencias en la corte zarina realizando una importante labor retratística en Rusia y ella en un gesto de gratitud y amistad hacia el maestro le propondría al final de su carrera instalarse en los locales del recien inaugurado Museo Rath en Ginebra que ella misma costeó a cargo de su patrimonio familiar en 1826 para acometer las obras de restauración de los tesoros artísticos allí depositados muy maltrechos sobre todo por el expolio a que se sometiieron durante la ocupación napoleónica en la ciudad antes de exponerlos al público.

Ginebra era uno de los principales focos manufactureros de productos artísticos de la Europa de entonces que competía con París y Viena, arrastrando una larga tradicción en las artes de la orfebrería y joyería desde el siglo XVI. Por eso Ginebra celosa en la formación de artistas para los trabajos de sus manufacturas, propició la creación de escuelas públicas de dibujo y fundación privadas como la ” Societé pour l’Encouragement des Arts” creada en 1776, donde Ferrière y Arlaud llegaron a ser miembros y indiscutidos maestros.

Después de sus primeros intentos de pintar como aficionada, las hermanas Rath viajaron a París en 1798, donde se convirtió en alumna de Jean- Baptiste Isabey.

Jeanne Henriette pronto se hizo un nombre como miniaturista de marfil y esmalte de éxito. Exhibe su obra en el Salón de París en los años 1799 y 1801. En este período de estancia en París es cuando Jeanne-Henriette alcanza madurez como pintora en miniaturas aprovechando muy bien las enseñanzas de Jean-Baptiste Isabey, realizando frecuentes escapadas a Ginebra, como la que se vió obligada al tener noticias de la mala marcha económica de los asuntos de su padre. En Ginebra junto a otras mujeres artistas se puso al frente de la Academia de las niñas de la Sociedad de las Artes. Su talento y su gran influencia la valieron el nombramiento de Asociada Honoraria en 1801. Cabe señalar que en este momento, solo los hombres podían presidir una institución como esta. En varias ocasiones, ella regresará a París para presentar sus obras: esmaltes, grabados, retratos y miniaturas y donde trabajará ocasionalmente como pintora para las manufacturas de Sevres la finales de 1810, exhibiendo obras suyas en el Salón de aquel mismo año.

En 1812, es cuando decide marchar a Sant Petersburgo a instancias no sabemos si de su hermano Simon Rath, teniente general del ejército ruso o de su maestro François Férriere que allí residía como influyente miembro de la Academia Imperial de Bellas Artes bajo la protección del Zar Pablo I.

En San Petersburgo, se convirtió en pintora de la Emperatriz-Madre entrando a formar parte de su círculo. Protegida por la familia real y la influencia de Ferriére pronto se convertiría en una pintora muy solicitada por la nobleza rusa. Compaginó el retrato en miniatura con copias de pintura antigua la instancias de la Emperatriz. Había tantos pedidos que pudo en pocos años adquirir una fortuna nada despreciable.

La calidad de la producción artística de Jeanne-Henriette Rath es en general de calidad aunque a veces desigual, pero dentro de una coherencia que permanece a lo largo de su carrera, de tal manera que no vemos grandes diferencias en su estilo y en la técnica empleada de sus obras primerizas con las de su último período, desenvuelto íntegramente en Ginebra. El examen de su obra en miniatura queda marcada por la huella de dos grandes miniaturistas, el francés J. B. Isabey y lo de su maestro François Ferrière.

Del primero adopta el estilo vaporoso de fondos oscuros neutros de la época del directorio, para ir evolucionando hacia los fondos con paisajes y cielos nubosos con harapos azules de la época de consulado e imperio que ella conoce de primera mano durante su estancia en París desde 1798 a 1810, salpicados con viajes esporádicos a su villa natal.

Son obras con tendencia a la idealización y al halago, excepto cuando el modelo pertenece al círculo de amistades como es el aludido retrato de Madame Isabey sorprendida en sus tareas domésticas o el fascinante autorretrato que se hace ella misma como sorprendida con el cuello extendido y la cabeza girada mirándonos fijamente.

Rath adopta la técnica tradicional del puntillismo no perceptible a vista desnuda a la manera de Sicardi. A veces observamos que cae en los mismos errores o excesos de composición del Isabey de este momento, como es la tendencia a la separación excesiva de los ojos de sus modelos o al alargamiento del cuello como Rath lo hace en su propio autorretrato. Este estilo suave y doce donde los retratos se enmarcan con fondos claros pero con ausencia de paisajes lo seguirá practicando hasta la restauración borbónica.

El encuentro con Ferrière y el descubrimiento de la miniatura rusa en su viaje a Sant Petersburgo girará hacia formas más realistas con texturas más untuosas al incorporar abundante goma arábiga en los colores hidrosolubles de su paleta. Los fondos se hacen homogéneos sin referencia espacial en colores uniformes sin degradación más oscuros que los de su primera época.

En estos años Jeanne- Henriette ejerce como profesora en Ginebra, enseñando dibujo y pintura, de las que saldrían notables alumnas, como Adrienne Pauline Macaire.