Marie-Françoise-Constanza Mayer-A Martinière nació el 9 de marzo 1775 en la localidad francesa de Chauny. Pintó retratos, escenas de género, temas alegóricos y miniaturas durante más de veinte años.

Estudió pintura con Joseph-Benoit Sube y Jean-Baptiste Greuze, influyendo ambos en su producción artística donde primaron las pinceladas suaves y las escenas sentimentales.

En su época, tras la Revolución Francesa y el Régimen del Terror, la vida se fue pacificando poco a poco y la tranquilidad se volvió cotidiana. Por eso, la pintura también va a renacer, sobre todo se popularizó el retrato y las miniaturas, géneros en los que Constance Mayer se afianzó.

Mayer comenzó a pintar retratos de mujeres y niños, escenas domésticas, autorretratos y miniaturas de su padre, alcanzando con eso un notable éxito que le llevó a exponer en los salones oficiales a partir de entonces.

Pero Constance quería prepararse más y consiguió estudiar y trabajar con el afamado Jacques-Louise David en 1801, de quien adoptó un estilo directo y sencillo, y al año siguiente con Pierre-Paul Prud´hon, conocido en el mundo del arte por su talento para el dibujo y sus composiciones históricas particularmente complejas.

Las obras de Mayer se vieron influenciadas por las enseñanzas y las pinturas de Prud´hon, pero la alumna, en poco tiempo, destacó y adelantó a su maestro, recibiendo sus cuadros mayor reconocimiento que los de él.

Muchas de sus obras se atribuyeron erróneamente durante largo tiempo a su amante, principalmente, por la similitud de estilo en ambos artistas. Pero, poco a poco, Constance Mayer va recibiendo su reconocimiento y la atribución de sus obras.