Maria Anna Angelika/ Angelica Katharina Kauffmann fue una pintora suizo- austriaca.

Su padre era pobre y un pintor bastante mediocre, pero aparentemente muy bueno enseñando a su precoz hija. Pronto aprendió varios idiomas, leía incesantemente, y mostraba un destacado talento como música. Pero su mayor progreso era en pintura; y al cumplir los doce años se hizo famosa, de tal manera que obispos y nobles posaban para ella.

En agosto de 1764 Johan Winckelmann escribió desde Roma a su amigo Franke mencionando la excepcional popularidad de la pintora. Estaba entonces Angelica pintando su retrato, de medio cuerpo, del que también hizo un aguafuerte. Hablaba italiano, además de alemán, dice Winckelmann; e igualmente se expresaba con facilidad en francés e inglés, y como resultado de esto último, era una retratista popular entre los ingleses que visitaban Roma.

Sus mejores trabajos eran los de pintura de historia, la categoría más lucrativa dentro de la pintura académica del siglo XVIII. Bajo la dirección de Reynolds, la Academia hizo un gran esfuerzo para promocionar la pintura de historia entre un público, el inglés, que estaba más interesado en encargar y comprar retratos y paisajes. A pesar de la popularidad que Kauffmann disfrutaba en la sociedad inglesa y su éxito como artista, estaba decepcionada por la relativa apatía que los ingleses sentían hacia la pintura de historia. Al final, abandonó Inglaterra y marchó al continente, donde este género era mejor estimado y pago.

Las obras de Angelica Kauffmann no conservaron la gran reputación que tuvieron durante su vida. Tenía cierto talento para la gracia, y considerable habilidad en la composición. Pero sus figuras carecen de variedad y expresión; y sus hombres parecen a veces mujeres masculinizadas (en aquella época, las artistas femeninas no tenían acceso a modelos masculinos). Su colorido, con todo, queda bastante bien definido por Gustav Friedrich Waagen cómo «alegre».