El descubrimiento de la cueva de Altamira, a finales del siglo XIX, y más tarde las de El Castillo (Cantabria), Maltravieso (Cáceres), La Mouthe (Francia), Niaux (Francia), Font de Gaume (Francia), Lascaux (Francia), Chauvet (Francia), Cosquer (Francia), Tito Bustillo (Asturias) y muchas otras más en España y Francia, la Cueva de las Manos (Argentina) y la cueva Kimberley (Australia) pusieron en evidencia la existencia de una importante tradición de arte rupestre de más de 25.000 años de antigüedad. Con más de 300 cuevas registradas, el arte parietal paleolítico se caracteriza por encontrarse en profundas grutas, y por representar, entre otras formas, animales ya extintos, o migrados la otras regiones, como mamuts, bisontes, renos, pingüinos, leones y rinocerontes.

Altamira (Cantabria)

Ilustración de Arturo Asensio http://www.arturoasensio.es/contenidos/contenidos.html

El Castillo (Cantabria)

Maltravieso (Cáceres)

Tito Bustillo (Asturias)

Camarín de las vulvas, cueva de Tito Bustillo. Asturias. Representación del órgano sexual femenino.

La Mouthe (Francia)

Niaux (Francia)

Font de Gaume (Francia)

Lascaux (Francia)

Chauvet (Francia)

Cosquer (Francia)

Pech Merle (Francia)

Les Combarelles

Rouffignac

Cueva de las Manos (Arxentina)

Kimberley (Australia)

Las Mujeres en la Prehistoria

Las investigaciones de antropólogos, arqueólogos y etnógrafos sugieren que la mujer prehistórica no estaba sometida al hombre. «En la mayoría de las sociedades de cazadores- recolectores, los hombres se encargaban de la caza (existían sociedades en las que eran las mujeres las que se encargaban de la caza), pero a menudo eran las mujeres las que llevaban las piezas al asentamiento, por lo que estaban igual de implicadas en las cacerías que los hombres». Las pinturas rupestres ilustran escenas de caza, por tanto siempre se creyó que las huellas que están próximas la estos dibujos pertenecen a hombres, siendo así una especie de firma. También existe la idea de que lo hacían por superstición, como una forma de garantizar el éxito de futuras cacerías. Un arqueólogo de la Universidad de Pensilvania, Den Snow realizó un estudio en las cuevas con pinturas rupestres de España y Francia que arroja una conclusión sorprendente: la mayoría de las impresiones fueron realizadas por mujeres.
Snow comenzó su estudio cuando descubrió el trabajo del biólogo británico John Manning, que reveló que la longitud relativa de los dedos es diferente en hombres y mujeres.
Snow comparó la longitud de los dedos (sobre todo la proporción entre el índice y el anular, y también frente al meñique) y el volúmen de la mano: las mujeres solemos tener los dedos anular y índice de aproximadamente la misma longitud, mientras que el dedo anular de los hombres suele ser más largo que el índice.

Utilizando un sencillo algoritmo esos datos arrojan conclusiones sobre se a mano perteneció a un hombre o una mujer. Se da la circunstancia de que estas diferencias son mucho más marcadas entonces que en la actualidad. La investigación dejó como resultado que:

  • el 25% de las huellas prehistóricas de palmas de manos en paredes de cuevas españolas y francesas fueron dejadas por hombres (10% adultos, 15% adolescentes)
  • mientras que el 75% restante pertenecían a mujeres.

Y dejó estas reflexiones:

Que las habilidades pictóricas rupestres de la mujer fueran ignoradas a lo largo de la historia.

Que las teorías antropológicas de científicos que afirman que la mujer tenía una destreza manual superior a la del hombre, cojan bastante peso, pudiendo llegar a demostrar mediante más investigaciones, si fue la mujer quien construyera útiles de caza y no el hombre.  Dato que de ser verdad, sería muy esclarecedor a la hora de estudiar el desarrollo del hombre y de su historia hasta nuestros días.