A Luisa de Morales se la conoce como ayudante de su padre en labores de dorado y fue la autora de tres estampas de uno de los libros más bellos de la imprenta sevillana de siglo XVII

Hija primogénita del pintor Juan de Valdés Leal, en ocasiones llamada Isabel de Morales Carrasquilla, quien según algunas fuentes también habría sido pintora. La madre, Isabel Martínez de Morales, hija de un artesano hidalgo cordobés, quien según algunas fuentes también habría sido pintora, aunque aficionada.

Hasta el siglo XVII, la mayoría de las mujeres artistas están vinculadas a talleres familiares: son hijas, hermanas y/o esposas de artistas, en un periodo de florecimiento del arte en torno al Siglo de Oro. Marchantes y coleccionistas aumentaron sus ganancias con falsas atribuciones hasta desfigurar las fuentes de la historia.

En 1671 y 1672, con ocasión de las fiestas con que la ciudad de Sevilla celebró la canonización del rey Fernando III el Santo, firmó tres de las láminas con que salió ilustrada la obra de Fernando de la Torre Farfán, Fiestas de la S. Iglesia metropolitana, y patriarcal de Sevilla, al Nuevo Culto del Señor Rey S. Fernando el Tercero de Castilla y de León, uno de los libros más bellamente impresos en España en el siglo XVII. En su ornamentación participaron Murillo y Francisco de Herrera el Mozo, que proporcionaron algunos de los dibujos, y Matías de Arteaga que con Valdés Leal y sus hijos, Lucas Valdés, de solo once años, y Luisa, de diecisiete, iban a encargarse de los grabados al aguafuerte.

A Luisa correspondieron las reproducciones minuciosas de algunos de los emblemas que cubrían el túmulo funerario alzado en la catedral de Sevilla, eje de las celebraciones festivas.​ También en 1671, y con el mismo motivo, se encargó por traspaso de su padre de la pintura y dorado de la estatua de san Fernando que Pedro Roldán había hecho para la catedral hispalense.

Según Ceán Bermúdez, que se ocupó de Luisa de Morales como grabadora de las estampas de la obra de Torre Farfán, sin advertir la relación de parentesco con Valdes Leal,​ una de sus hermanas menores, María de la Concepción Valdés, monja profesa en el monasterio cisterciense de San Clemente de Sevilla, donde falleció en 1730, habría sido también pintora y destacado como retratista.