Emma Stebbins fue una escultora estadounidense. Una de sus obras más conocidas es “The Angel of the Waters” (“El Ángel de las Aguas”) de 1873, también llamada “La fuente Bethesda”, localizada en la zona de Bethesda Terrace, en Central Park de Nueva York.​

Stebbins nació en la ciudad de Nueva York, en el seno de una familia adinerada que le animó a estudiar arte desde pequeña. En 1857, su hermano Henry G. Stebbins (director de la Bolsa de Nueva York) le ayudó económicamente para viajar a Roma, a donde se mudó con la escultora Harriet Hosmer. Durante esa etapa, Stebbins fue alumna de John Gibson, un estudioso neoclasicista inglés.

En Roma, Stebbins se implicó en el movimiento bohemio y feminista. Allí se declaró abiertamente lesbiana, algo que por entonces estaba peor aceptado en Nueva York que en Roma.​ Se enamoró de la actriz Charlotte Cushman, con quien inició una relación. Por entonces, Stebbins y Cushman comenzaron a pasar tiempo con un grupo de artistas, entre las que se encontraban las también escultoras Edmonia Lewis y Harriet Hosmer.

En 1869, Cushman tuvo que ser tratada por un cáncer de pecho. Stebbins dedicó todo su tiempo a cuidarla, dejando de lado su trabajo durante los dos años siguientes. Tras la muerte de Cushman, en 1876, Stebbins no volvió a crear ninguna escultura nueva. Se dedicó hasta su muerte a editar la correspondencia de su pareja fallecida en la obra “Charlotte Cushman: sus cartas y recuerdos de su vida”, en 1878.

La obra más famosa de Stebbins es “El Ángel de las Aguas” (1873), también conocido como “Fuente Bethesda”, localizada en la zona de Bethesda Terrace de Central Park, en la ciudad de Nueva York. Según la historiadora especializada en Central Park, Sara Cedar Miller, Stebbins recibió el encargo gracias a la gran influencia de su hermano Henry, quien por entonces era Presidente de la Junta del parque. Henry estaba orgulloso del talento de su hermana y quería instalar muchas de sus obras en Central Park. “El ángel de las Aguas” fue creado para celebrar el saneamiento de las agua del Acueducto Croton, completado en 1842. La fuente es considerada uno de los trabajos más impresionantes de la escultura americana del siglo XIX.