Rachel Ruysch fue una artista neerlandesa que se especializó en el género del bodegón de flores.

Rachel Ruysch se trasladó a vivir a Ámsterdam a los tres años de edad. Su padre, un famoso anatomista, y botánico, fue nombrado allí profesor. Él reunió una gran colección de rarezas y curiosidades naturales en su casa y Rachel ayudaba a su padre para decorar el ejemplar preparado en un liquor balsamicum con flores y encaje. A los quince años de edad, Ruysch empezó como aprendiz con Willem van Aelst, hasta la muerte de este en 1683; Van Aelst era un prominente pintor de Delft, conocido por sus cuadros de flores.

En 1693, se casó con un retratista.

En 1709 Ruysch fue incluida, junto a su marido en el gremio de pintores de San Lucas, en la Haya. De 1708 a 1713, Ruysch y su esposo fueron invitados a trabajar como pintores de la corte en Düsseldorf, para Johann Wilhelm, Elector Palatino. Rachel Ruysch trabajó para él y su mujer desde 1708 hasta la muerte del príncipe en 1716. En esa fecha retornó a Ámsterdam, donde continuó trabajando hasta los ochenta y tres años de edad. Ruysch siguió pintando para sus destacados clientes. Fue una artista muy renombrada en su época, ya que fue alabada por no menos de diez poetas contemporáneos suyos. Asimismo, Jan Van Gool, coétaneo suyo, la biografió, lo que la hizo famosa y estimada por la calidad de su obra pictórica.

La típica naturaleza muerta de Ruysch, consiste en unas flores dentro de un vaso situado sobre un alféizar o bordo de mármol o piedra, con un fondo oscuro. La evolución de su estilo puede seguirse fácilmente en una serie de pinturas del Rijksmuseum de Ámsterdam, donde su temprano ramo de flores sobre cobre, se halla en la tradición del siglo XVII, ejemplificada por Jan Davidsz de Heem, por ejemplo, y que contrasta con uno florero ejecutado en su madurez. El éxito técnico de Ruysch se basó en un dibujo sólido y enérgico, y en la técnica de la tradición anterior de la naturaleza muerta en concomitancia con su original introducción de un movimiento sofisticado y elegante, así como en una libertad de composición, tanto la pequeña como gran escala. Se considera una de sus obras cumbre, el Bodegón con buqué de flores y ciruelas, hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas, donde el sutil uso de la curva en la composición declara su excelente buen gusto.

Ruysch vivió ochenta y cinco años, y sus obras, en su gran mayoría firmadas, cobren una sólida y segura cronología desde 1681 hasta 1747. Se conocen un centenar de pinturas suyas. El fondo de sus pinturas suele ser negro. Ruysch también destaca por sus pinturas de jarros de cristal detallados y realistas.