Louise Moillon fue una pintora francesa especializada en bodegones.

Nacida en París, en el año 1610, fue hija de un pintor de paisajes y retratos llamado Nicolas Moillon que se dedicaba también al comercio de cuadros en la feria de Saint-Germain-des- Prés, la cual contaba también con un gremio de pintores donde acudían artistas holandeses. 


Muerto su padre, su madre contrajo nuevo matrimonio un año más tarde con un pintor de naturalezas muertas y marchante de pintura, con quien se formó Louise junto con su hermano Isaac, también pintor.

Con una evidente influencia de la pintura holandesa y flamenca, aunque empleando una gama de colores más reducida, sus motivos más frecuentes son los frutales, generalmente en pequeño número y analizados con rusticidad. Corresponden la esta etapa a mayor parte de los alrededor de cuarenta bodegones de su mano que se conocen en la actualidad. 

Sus obras presentan gran influencia de Jacques Linard en el estilo, la composición y los temas. También se notaron coincidencias entre su pintura y la de René Nourisson. 

Los bodegones de Louise Moillon no son tan sofisticados como los que realizaban los artistas holandeses; los de ella presentan una estética más sosegada y silenciosa. En sus composiciones despliega frutas y hortalizas sobre una mesa, dispuestas sobre canastas o recipientes de fina porcelana, con gran precisión en el detalle. Los elementos están tomados desde un punto de vista elevado. Sus obras presentan notorios cambios en el transcurso de su desarrollo. Al principio, las composiciones eran simétricas y sencillas, con los objetos separados y con una iluminación uniforme. En sus trabajos de 1637 los elementos están colocados en forma superpuesta de manera más natural, la riqueza del colorido es mayor, sobre todo en las tonalidades verdes, y la luz es más focalizada. Sus últimos trabajos presentan una merma en la destreza y la sensibilidad estética.

Louise Moillon también realizó cuadros con flores y frutas y en algunos incluyó la figura humana, como es el caso de “La vendedora de frutas y legumbres”, datado en 1630. Se dice que este cuadro, que muestra dos mujeres, la de la izquierda de clase social elevada y a la derecha una joven vendedora, esconde un mensaje moral en el simbolismo de sus elementos. La manzana que sostiene la dama compradora en una mano representa la fruta del Árbol del conocimiento del Bien y del Mal en el Génesis. El mismo personaje destapa con la otra mano los albaricoques, que simbolizan el sexo femenino. Los albaricoques, las ciruelas y espárragos se relacionan con los placeres de los sentidos. Las uvas y guindas son símbolos de Cristo, las frutillas, primeras frutas de la primavera, representan la Resurrección. También pueden verse cáscaras de manzana enroscadas en la mesa, con algunas moscas, que representan la corrupción. En conjunto, se dice que esta obra expone al espectador el tema de la elección entre lo bien y el mal.

La mayor parte de la obra de Louise Moillon está datada entre 1629 y 1637, con excepción de una obra de 1641 realizada conjuntamente con Pieter van Boekel y Jacques Linard (una pintura de grandes dimensiones con frutas y flores, segundo mencionara el poeta Georges de Scudéry) y otros trabajos que datan de 1674. La madre de Louise registró un inventario de sus obras en el que figuran veintidós, nueve de ellas inacabadas, como si se tratara de bocetos. 

Durante su carrera artística Louise tuvo encargos de importantes miembros de la nobleza. Uno de sus compradores más importantes fue el rey Carlos I de Inglaterra. 

Hoy sus pinturas se encuentran en colecciones de varios países, como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, España y Francia. La reina Isabel II de Inglaterra posee cuatro pinturas de esta artista en su colección.