Barroco: Fede Galizia

Fede Galizia fue una pintora italiana del barroco, pionera del género del bodegón. Su padre fue un pintor de miniaturas. De él aprendió Fede a pintar. 

Fede Galizia es junto con Sofonisba Anguissola uno de los mejores ejemplos de mujeres artistas en la Italia de la Contrarreforma. Su nombre está asociado principalmente al género de la Naturaleza Muerta, o bodegón y al surgimiento de este género pictórico en los focos italianos, pero también realizará retratos y obras de temática religiosa. Como la mayoría de sus contemporáneas artistas, la formación le viene dentro del ámbito familiar, ya que su padre Nunzio Galizia, era pintor de miniaturas. Su caso es así similar a otros nombres como Lavinia Fontana o Marietta Robusti que también se formaron en el taller familiar junto con los otros aprendices y oficiales.

Cuando Fede estuvo preparada y establecida como pintora de retratos, comenzó a recibir muchos encargos. Las obras de Galizia destacaban por profundizar en el detallismo y la minuciosidad a la hora de reflejar en sus obras los objetos más simples, como frutas o bodegones, gracias a la influencia de las miniaturas de su padre en su desarrollo como pintora. Su tratamiento de las joyas y el atuendo la convirtieron en una retratista muy buscada. También se dedicó a la pintura religiosa y profana.

A la edad de doce años ya fue reconocido su talento como artista por el pintor y teórico del arte Giovanni Paolo Lomazzo, amigo de su padre, quien se refiere a ella con estas palabras: “esta joven se dedica a imitar a nuestro más extraordinario arte”.  Prueba de estas palabras de Lomazzo, se ha conservado una copia suya de la Oración en el huerto de Antonio Correggio. En la formación de las pintoras, ante la imposibilidad de poder estudiar las figuras del natural, cobraba una especial relevancia el estudio de los grandes maestros y la realización de copias de ellos como medio para aprender anatomías y composición de figuras. La dificultad de poder estudiar las anatomías hizo que muchas mujeres acabaran dedicándose al género de la Naturaleza Muerta o Bodegón, como ocurrirá con Clara Peeters.

El estilo de sus retratos deriva de las tradiciones naturalísticas del Renacimiento italiano, con una aproximación muy realista. El estilo de retrato de Fede Galizia resulta muy evidente en su Retrato del jesuita Paolo Morgia, fechado en 1596, es su primera obra conocida que perdura y fue pintada por la artista cuando tenía dieciocho años. En esta pintura, el estudioso milanés, que fue uno de sus primeros admiradores y patrocinadores, está representado en el momento en que escribe una poesía dedicada a la artista; la letra es perfectamente legible en el papel que se apoya sobre el volumen de su obra más famosa, la “Nobilità di Milano”. En sus lentes se refleja la habitación en la que se encuentra, reforzando la ilusión de veracidad. El realismo del rostro, que tiene un fuerte sentido psicológico, ha sido comparado con los retratos de Giambattista Moroni y de su maestro Lorenzo Lotto, además de tener una semejanza con el de los pintores del norte europeo. Se sabe que realizó un retrato anterior de Morigia en 1595, pero lamentablemente este se ha perdido. 

Su estilo tiene un enfoque marcadamente realista, vinculado con el manierismo lombardo de fines del siglo XVI, dentro de la tradición naturalista del Renacimiento italiano. Es probable que la influencia de su padre como miniaturista haya determinado la minuciosa atención al detalle en sus retratos, que demuestra también en la perfecta imitación de ropajes y joyas. Tuvo encargos tanto de obras sobre temas religiosos como profanos. Sus representaciones de Judith y Holofernes se encuentran en varias colecciones privadas. Sus bodegones son extremadamente detallados y muy diferentes de los trabajos de su padre: usó colores más vibrantes y detallados. Casi todos sus trabajos de este género incluyen bandejas de frutas, con un tratamiento bien proporcionado que por lo general muestran un mismo tipo de fruta en una canasta o bandeja, con unas pocas caídas alrededor. Algunas incluyen flores frescas u otras especies como forma de marcar un contraste relevante de forma y color, por ejemplo en su Bodegón con duraznos y una porcelana y un cuenco.

Fede Galizia recibió además varios encargos públicos para iglesias. Fede Galizia pintó retratos, miniaturas y retablos, pero la artista se interesó primordialmente en pintar bodegones, un género en el que fue pionera y alcanzó excelentes resultados. Sus bodegones son su obra más importante, por la que ganó un lugar en la historia del arte.

Entre las piezas más sobresalientes de Fede Galizia está el retrato doble que realizó en 1606 junto con su padre, la Alegoría celebrativa de Jacopo Menochio y Margherita Candiani. En esta obra además de los dos retratos ovales, que serían obra de Fede, su padre Nunzio se encargaría de la fantástica ornamentación de elementos decorativos a modo de trampantojo.

Su obra fue conocida y valorada por sus contemporáneos, pues sabemos por la documentación de la época que la pintora milanesa realizó retratos ovales de la reina de España, Margarita de Austria, esposa de Felipe III, y de la Infanta Isabel Clara Eugenia. Seguramente se tratarían de pinturas de pequeño formato o miniaturas que pertenecieron al cardenal Cinzio Passeri Aldobrandini, cardenal nepote del Papa Clemente VIII (1595-1605). Y es que los óleos de Fede Galizia estuvieron presentes en algunas de las colecciones milanesas contemporáneas más importantes como eran las de Federico Borromeo, que tan importante fue para el desarrollo del arte contrarreformístico, y la de Manfredo Settala, quien fue director de la Academa de Artes de Milán.

En su época, esta pintora fue más apreciada por sus retratos y obras de temas religiosos que por sus naturalezas muertas –que no son mencionadas en muchas fuentes de ese tiempo- aunque la mayor parte de sus obras que han sobrevivido son las de este género, a través del cual ha ganado un lugar en la historia del arte. Uno de sus bodegones, fechado en 1602, es considerado el primero en ser firmado por un artista italiano. Su trabajo refleja influencias de obras como “Canasta de frutas” de Caravaggio. En la composición, se aleja de la exhuberancia propia del período de la Contra Reforma, caracterizándose por una austeridad y simpleza similar a la de las obras de Francisco de Zurbarán. Su estilo tiene un colorido vibrante y un muy logrado realismo, extremadamente detallista, admirable en la imitación de texturas y materiales. Muestra un equilibrio perfecto de luz y sombra, figuras y fondo, evitando la aglomeración de elementos. Generalmente, en sus obras dispone un tipo de frutas (peras, duraznos) en un recipiente y unas pocas esparcidas en la mesa, a veces con algunas flores. Fue particularmente buena en crear espacios acogedores en sus pinturas, en composiciones equilibradas y poco cargadas. 

Sus pinturas no ganaron el merecido reconocimiento hasta bien entrado el siglo XX, a través de estudios efectuados a partir de la década de 1960, su obra fue rescatada del olvido.

Los bodegones de Galizia están entre los primeros ejemplos de pintura en un género en el que una mujer, en parte por estar excluida de otros tipos de obras, alcanzó la excelencia.

Uno de los rasgos más definitorios de las obras de Fede Galizia, que le ayudarán a lograr estatus y consideración social, será su firma con inscripciones latinas, dando por un lado conocimiento de su formación y por otro reivindicando su personalidad artística. Gracias a ello, sus obras no han acabado siendo atribuidas a sus contemporáneos varones como ha venido ocurriendo con otras pintoras como la citada Sofonisba Anguissola.

Su trabajo influenció a artistas como Panfilo Nuvolone y Giovanna Garzoni, y será tomado posteriormente como modelo en la pintura moderna de este género.

El tratamiento estético de sus bodegones no se vería nuevamente hasta bien avanzado el siglo XVI, e incluso la percepción de los modernos bodegones se basa principalmente en su obra. Muchas de las obras actuales del género muestran directamente la influencia de sus ideas originales. Actualmente no se sabe a ciencia cierta cuántas obras pintó, ya que muchas de sus posibles obras han sido atribuidas a su contraparte masculina, Panfilo Nuvolone, que tomó significativa inspiración de ella.