Artemisia Gentileschi fue una pintora caravaggista italiana, hija de uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio.

Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus hermanos, que trabajaron junto a ella. Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Tomó de su padre, el rigor del dibujo, dándole una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales.

Artemisia Gentileschi está considerada cómo una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose por su arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino.

Firmó a los diecisiete años su primera obra: Susana y los viejos. El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia.


Dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi.

Un escándalo marcó su vida. Tassi la violó. Al principio, él prometió salvar su reputación casándose con ella, pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció ante el tribunal papal.

Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva, que impresiona por la crudeza del relato de Artemisia y por los métodos inquisitoriales del tribunal. Artemisia fue torturada. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo misma bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. Los actas del proceso influyeron grandemente en la lectura en clave feminista, dada en la segunda mitad del siglo XX, a la figura de Artemisia Gentileschi.

La pintura Judith decapitando la Holofernes impresiona por la violencia de la escena que representa, y fue interpretada como un deseo de venganza respeto de la violencia que ella había sufrido. Artemisia pone sus mismos trazos en el rostro de Judith, atribuyendo la Holofernes los de Tassi. La oscuridad y gráfica violencia de esta obra y la frialdad con que Judith decapita la Holofernes, se atribuyen a su violación y al proceso humillante que le siguió.

Se suele entender que en las telas de Artemisia, los trazos faciales de las hermosas y enérgicas heroínas que allí aparecen tienen un parecido al rostro que aparece en sus retratos o autorretratos: el que le encargaba cuadros deseaba tener una imagen que le recordara visualmente a la autora, cuya fama iba creciendo. 

Artemisia fue la primera mujer de la historia que se inscribe en la legendaria Academia del Dibujo bajo el influjo y amistad de Galileo Galilei.

En el centro de Nápoles abre un taller en el que trabajan una docena de ayudantes y aprendices y durante 20 años forma a los mejores pintores. Mientras sus coetáneos pintaban iglesias y capillas, Artemisia trabajó sobre todo para coleccionistas privados. Sus numerosas cartas y facturas testimonian que fue una de las firmas más cotizadas de su tiempo. Los aristócratas se rifaban sus cuadros, casi todos de figuras femeninas, muchas veces desnudas y siempre llenas de fuerza.