Sabina von Steinbach o Sabine de Pierrefonds, fue una mujer cantera que vivió en Alsacia (en lo que hoy es el este de Francia) durante el siglo XIII.

Sabina era hija del arquitecto y maestro de obras, Erwin von Steinbach, quien estuvo a cargo de la construcción de la entrada Sur y la torre de la Catedral de Notre Dáme de Estrasburgo, alrededor de los años 1277 y 1318.

Sabine se habría formado como pintora y escultora en el taller de su propio padre y algunas de las estatuas de la catedral de Estrasburgo, la de Magdeburgo y Notre Dame de París se han atribuido a su arte y talento con el cincel. Se constituyó en maestra del gremio de arquitectos y picapedreros. Muy poco se sabe de Sabine pero es un ejemplo que nos demuestra que las mujeres también formaron parte de los gremios y logias masonas que se dedicaron a la construcción de las grandes catedrales en distintos puntos de la geografía europea.

Sabine von Steinbach aparece citada por primera vez en una descripción de 1617 del escritor Schadeus. Sabemos que por lo menos son obras suyas dos estatuas de mujeres que representan una a la iglesia y otra a la sinagoga, cerca del entrada sur de la Catedral.

Dejó su firma en una estatua de San Juan Evangelista; allí hay un pergamino que dice en latín: “Gracias a la devoción de esta mujer valiente, Sabina, que me dio forma en esta piedra dura”. Por tanto, Sabina sí firma su obra en una sociedad en la que el anonimato era doblemente cruel con las mujeres.

Se trata de una personalidad excepcional por el momento en el que está documentada, en plena Edad Media, y por el arte que practica, puesto que las pocas mujeres artistas conocidas del Medievo son miniaturistas pero en ninguno otro caso se dedican a la escultura. Entre sus trabajos destacan el pórtico de la catedral de Estrasburgo y algunas de las estatuas góticas más notables de la catedral de Notre Dame de París.