Henrietta de Beaulieu Dering Johnston, pintora de retratos en pastel, es reconocida como la primera mujer artista profesional de la cual se tiene registro en Norteamérica. Vivió en las colonias inglesas de Norteamérica aproximadamente desde 1708.

Henrietta contrajo matrimonio con Robert Dering en 1694 y se mudó con él a Irlanda, donde tuvieron dos hijas; allí fue que comenzó a desarrollar la técnica del pastel, pintando a la gente importante con la cual estaba relacionada por su matrimonio, entre ellos Jonh Percival, quien más tarde se convirtió en Conde de Egmont y uno de los Condes de Barrymore.
Su marido murió hacia 1704, y Henrietta casó de nuevo al año siguiente con un clérigo anglicano. Dos años más tarde, fue nombrado para servir como comisario de la Iglesia de Inglaterra en Carolina del Sur y se lo nombró ministro de la Iglesia Episcopal St. Philip’ s en Charles Town. En las colonias llevaron una vida de dificultades económicas debido al retraso en los pagos del salario de su esposo. Se conoce por medio de las cartas escritas por él que no pudieran subsistir sin la ayuda de Henrietta con la venta de sus obras, y en una de ellas relata que quedó sin materiales de dibujo y cayó enferma. Continuó realizando retratos de la aristocracia de Charles Town tras de la muerte de Gideon en 1716.

Poco se conoce sobre la vida de esta artista en las colonias. Se sabe que viajó a algún lugar de Nueva York, donde hay cuatro retratos datados en 1725. Regresó a Charles Town algún tiempo antes de su muerte en 1729.

No se sabe mucho sobre su aprendizaje artístico; en la pose y el color muchos de sus retratos recuerdan a los de Sir Godfrey Kneller, de moda en aquel tiempo en el Reino Unido y las colonias. Sus pasteles de Irlanda están realizados en profundos tonos tierra, mientras que los hechos en Carolina del Sur son generalmente más claros y más pequeños, pudiendo notarse la calidad de los materiales, probablemente importados. Cada personaje es retratado de la cintura para arriba, en pose erguida, con la cabeza un poco girada en dirección el espectador, los rostros con grandes ojos ovalados y detalles bien delineados de pestañas, rizos y adornos.

Utilizaba normalmente hojas de papel de 22,5 x 30 cm y un entramado simple de madera, en cuya parte posterior anotaba su nombre, además del lugar y fecha de realización de la obra.