Georgiana Houghton fue una artista británica nacida en España. Nació en Las Palmas de Gran Canaria. Fue la séptima de los hijos de una familia de comerciantes que más tarde se trasladó a Londres, donde se formó Georgiana.

Su arte recibió poco reconocimiento en su época por el hecho de ser mujer y también porque dedicó su vida al espiritismo y no hizo publicidad de su trabajo.

En 1851 murió una hermana con la que ella sentía muy unida, hecho que la llevó a intentar comunicarse con el espíritu de la difunta. El espiritismo, a su manera compatible con la religión cristiana, llevó a Georgiana en 1861 a producir dibujos supuestamente guiada por espíritus. “El espíritu es quien conduce mi mano cuando pinto sin que yo pueda hacer nada para controlarlo”, escribe Georgiana.

Entre los años 1860 y 70, produjo una sorprendente serie de acuarelas abstractas asegurando que estaba guiada por varios espíritus, entre ellos varios artistas del Renacimiento, así como seres superiores angelicales.

La muerte de sus padres y de sus protectores familiares la incitaban en su objetivo de comunicarse con los muertos. Se hizo fotógrafa en un estudio de Londres para captar con la cámara fotográfica sombras y signos de otras vidas ajenas a la suya.

Algunos críticos consideran que su pintura, de ser conocida y difundida, se adelantaría a Wassily Kandinsky y sus teorías del arte abstracto de 1910 y Georgiana fuera la fundadora de este arte en lugar del artista ruso. Georgiana reperesentaba mundos cósmicos en los que reina el orden sobre el desorden. Pero, a diferencia de Kandinsky, la canaria vivió en la oscuridad del espiritualismo en la época victoriana en Londres.

En 2016 la galería Courtauld rescató la pintura de Houghton del olvido. Al igual que ella hizo en 1871, la galería también ofreció al público lupas para examinar con mayor atención las pinturas.